REVISTA ARGENTINA DE ENDOCRINOLOGÍA Y METABOLISMO
Basbus, María del Carmen*; Corro, Patricia G.**; Scabbiolo, Inés R.**; Cosentini, Nora A.***; Rojo, Marta***; Bernatené, D.º; Sartorio, G.ºº; Niepomniszcze, H.ººº•
Un total de 692 alumnos de escolaridad primaria, de ambos sexos, fue estudiado en este monitoreo de bocio endémico en dos localidades de la Provincia de Jujuy: San Salvador de Jujuy (344 niños) y Tilcara (348 niños). La edad de los escolares osciló entre 5 y 13 años. La palpación tiroidea fue hecha por el conjunto de los médicos participantes. Sin embargo, con la finalidad de aunar criterios con lo realizado previamente (1-10), se tomó como única referencia la palpación de H.N., que se llevó a cabo en la totalidad de los niños estudiados. La definición del grado de bocio fue similar a la utilizada en los otros relevamientos (1). Se determinó la yoduria en muestras casuales de orina emitidas por los niños una vez que fueron palpados (167 de San Salvador de Jujuy y 155 de Tilcara). Se recogieron 305 muestras de sal de consumo hogareño de San Salvador de Jujuy y 168 de Tilcara, además de otras 18 muestras de sal provenientes de sendos envases adquiridos por nosotros en comercios locales de la Provincia de Jujuy. El examen palpatorio de los niños reveló la existencia de bocio grado 1, con excepción de 3 niños de Tilcara que tuvieron nódulos únicos en glándulas cuyo resto era palpatoriamente normal. La prevalencia de bocio encontrada fue de 4,1 % en San Salvador de Jujuy y de 10,9 % en Tilcara. Sin embargo, cuando se analizó dicha prevalencia en función de la marca de sal consumida, pudo observarse que los niños que trajeron sales de marcas locales tuvieron 14,1 % en Tilcara y 5,5 % en la Ciudad de Jujuy, mientras que los que usaban marcas de consumo nacional solamente tuvieron 4,2 % en Tilcara y 3,2 % en San Salvador de Jujuy. Los niveles de yoduria apenas alcanzaron, en Jujuy, una media de 60 ± 47,8 (DS) μg/L y una mediana de 46 μg/L, siendo de 38,5 μg/L el promedio de la yoduria en los niños con bocio; mientras que en Tilcara la media fue de 62 ± 45 μg/L y la mediana de 44 μg/L, con un promedio de 49,9 μg/L para los escolares con bocio. Estos valores indican que los niveles de yoduria fueron bajos en ambas localidades. El contenido de yodo de las sales que aportaron los alumnos varió en gran medida según el tipo de sal consumida. Cuando se analizaron las marcas de consumo nacional se obtuvo una media de 31,3 ± 8,8 mg/Kg para Jujuy y de 38,5 ± 14,8 mg/Kg para Tilcara. Sin embargo, al considerar el grupo de marcas locales, estos valores cayeron abruptamente: 4,5 ± 5,6 mg/Kg en San Salvador de Jujuy y 4,4 ± 5,4 mg/Kg en Tilcara. También pudimos observar que la calidad de las sales, traídas por los alumnos, fue muy diferente entre las marcas locales y nacionales. Cuando se pretendió llevar a cabo la medición del contenido de yodo de las mismas, se comprobó que un número muy grande de sales se habían deteriorado por humedad. Si bien las condiciones de almacenaje fueron similares para todas las muestras, el deterioro fue drásticamente distinto entre las marcas locales y nacionales. De esta manera, encontramos en San Salvador de Jujuy que el 91,1 % de las sales locales estaban inutilizadas por la humedad, mientras que sólo el 6 % de las nacionales se hallaban en ese estado. La relación en Tilcara fue similar, aunque menos marcada: el deterioro fue del 16 % para las nacionales y del 45,5 % para las locales. Una situación parecida se dio con las sales adquiridas por nosotros directamente en los comercios. Así, el promedio fue de 23,7 ± 3,1 mg/Kg para las marcas nacionales y de 2,9 ± 2,8 mg/Kg para las locales. Posiblemente, por el corto tiempo de almacenaje aplicado a estas muestras, el grado de humedad no fue obstáculo para medir la concentración de yodo en la mayoría de ellas. Aún así, los valores obtenidos fueron diametralmente diferentes. Lo mismo ocurrió con las concentraciones de yodo < 15 mg/Kg, ya que las marcas nacionales, analizadas en conjunto para toda la Provincia de Jujuy, tuvieron solamente un 5,9 %, pero las sales locales arrojaron la pavorosa cifra de 82,1 %. Concluímos que en la Provincia de Jujuy existe una marcada deficiencia de yodo por una muy mala yodación de las sales manufacturadas localmente, las que también son de mala calidad a juzgar por el alto grado de humedad que conllevan. Resulta sorprendente que en San Salvador de Jujuy los niños examinados no tuvieran una prevalencia de bocio aún mayor. Es de esperar que este estudio promueva que las autoridades competentes tomen las medidas necesarias para revertir esta dañina situación, que atenta contra la salud de la población en general y de los niños en particular.