REVISTA ARGENTINA DE ENDOCRINOLOGÍA Y METABOLISMO
MUSACHE SI, TAPPER MX, SUÁREZ M, BOQUETE HR.
La obesidad es una enfermedad crónica, pandémica, multifactorial y estigmatizante, que se caracteriza por procesos fisiopatológicos que resultan en aumento de tejido adiposo disfuncional, lo que la asocia con múltiples comorbilidades y aumento de la mortalidad. Históricamente se utilizó el índice de masa corporal (IMC) como método diagnóstico y diferentes herramientas de clasificación como los estadios de Edmonton, la circunferencia de cintura, entre otros. Estos abordan a la obesidad desde un punto de vista metabólico y de riesgo cardiovascular y no desde la conducta alimentaria. Es así como en los últimos años se incorpora una nueva clasificación para la obesidad determinada por los fenotipos de conducta alimentaria y el gasto energético de cada individuo. La fisiopatología de la obesidad abarca múltiples factores: genéticos, epigenéticos y psicosociales que generan una alteración del tejido adiposo (adiposopatía). El cerebro, intestino e hígado son algunos de los órganos también involucrados en esta patología generando un desbalance entre la ingesta y el gasto energético que culmina en el aumento de tejido adiposo, disminución de masa muscular, obesidad visceral y todas sus comorbilidades (dislipemia, hipertensión, síndrome de ovario poliquístico, hígado graso, entre otras). Por lo tanto, comprender la conducta alimentaria y el status metabólico de los individuos permitiría dirigir un tratamiento específico para cada uno de ellos.
Obesity is a chronic, pandemic, multifactorial, and stigmatizing disease characterized by pathophysiological processes that result in the accumulation of dysfunctional adipose tissue, which is associated with multiple comorbidities and increased mortality. Historically, body mass index (BMI) has been used for diagnosis, along with various classification methods such as the Edmonton Stages, waist circumference, among others. These approaches address obesity from a metabolic and cardiovascular risk perspective rather than from a dietary behavior standpoint. In recent years, a new classification for obesity has been introduced, determined by the phenotypes of eating behavior and energy expenditure of each individual. The pathophysiology of obesity encompasses multiple factors: genetic, epigenetic, and psychosocial, leading to an alteration in adipose tissue (adipopathy). The brain, intestine, and liver are the organs involved in this pathology, causing an imbalance between energy intake and expenditure, which ultimately results in increased adipose tissue, decreased muscle mass, visceral obesity, and all its comorbidities (dyslipidemia, hypertension, polycystic ovary syndrome, fatty liver, among others). Therefore, understanding the dietary behavior and metabolic status of individuals would allow for the development of a specific treatment tailored to each one.