REVISTA ARGENTINA DE ENDOCRINOLOGÍA Y METABOLISMO
El 8 de enero de 2021 falleció la Dra. Rosa Artese. Su desempeño profesional fue una sucesión de meritorios esfuerzos y logros obtenidos.
En 1967 inicia una intensa labor asistencial y de investigación clínica, participando activamente en la docencia de la patología hipofisaria en la 1ra Catedra de Neurocirugía del Instituto Costa Boero, conjuntamente con el Dr. Abraham Guitelman bajo la jefatura del Dr. Moloznik.
Asistió al desarrollo de la Neuroendocrinología en nuestro país, jerarquizándola como subespecialidad.
Fue hasta el año 2001, Jefa de Neuroendocrinología de la Catedra de Neurocirugía de la UBA en el Hospital de Clínicas José de San Martin de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo titular era el Prof. Dr. Armando Basso. Vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo durante los años 1987 y 1988.
Sus estudios de investigación fueron presentados y publicados en congresos y revistas nacionales y extranjeras. Colaboró escribiendo capítulos de la especialidad en diversos libros, dictó innumerables cursos. Su actividad docente fue incesante. Brindó sus conocimientos desinteresadamente a varias generaciones de médicos.
Conocí a la Dra. Artese en 1979 cuando el Dr. Roberto Soto me sugirió que fuera a especializarme en patología hipofisaria en el Instituto Costa Boero, que era el lugar referente caracterizado por el alto nivel de sus profesionales. Tuve la suerte de hallar a una persona cálida y comprometida con el quehacer médico, de actitudes francas, leales y honestas. Me brindó su apoyo y conocimientos a lo largo de toda mi carrera.
Ella me inculcó el concepto que esta patología debía ser evaluada de una manera interdisciplinaria conjuntamente con bioquímicos endocrinólogos, neurorradiólogos y neurocirujanos.
La vida me dio la oportunidad de poder llamarme y sentirla mi amiga. Compartí con ella alegrías y tristezas a lo largo de algo más de 40 años.
Agrego a estas líneas, las de la Dra. Débora Katz quien siente un enorme agradecimiento por haberla iniciado en la investigación clínica, por las puertas que le abrió y las que le ayudó a abrir.
Sin lugar a dudas, nadie la definió mejor que el Prof. Dr. Armando Basso que solía referirse a ella como “La Gran Dama de la Neuroendocrinología Argentina.”